La
sociedad habla siempre de libertad y
aceptación hacia el otro o, bien, asume plenamente el rechazo hacia ciertos
grupos sociales, bajo denominaciones y etiquetas. Ante las personas con
discapacidad se provocan reacciones de intimidación, horror y rechazo, incluso
de aquellas personas que manifiestan ser conscientes del otro y respetarlo. Sin
embargo, en este video se muestra cómo cambia la percepción y prejuicios cuando
un hombre se disfraza de oso solicitando ser abrazado. Lo que muchas veces es
lejanía o indiferencia o rechazo se torna en amabilidad, afabilidad al quedar
velada una identidad y enfocar la diferencia en una representación emotiva para
convertirse en algo lúdico y, sobre todo, para mediar una acción positiva y más
“natural”, por decirlo de alguna manera.
¿Y tú
abrazarías de manera espontánea a la persona pero sin el disfraz?
En
este vídeo vemos la naturalidad y la igualdad con la que los niños ven a otros
con discapacidad, los padres sin embargo podemos ver como se sienten
presionados al ver que la persona que tienen que imitar tiene discapacidad.
La
reacción de sus hijos, sin embargo, demuestra que esa diferencia la marca el
que los mira, no la discapacidad en sí.
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